Contexto

La entrevista, publicada por Indicador d’Economia, gira alrededor de una idea muy concreta: la tecnología no debía tratarse como un asunto accesorio ni quedar relegada a alguien de la organización simplemente porque «sabía de ordenadores». Álex de Anta defendía que la estrategia online tenía que integrarse en la propia estrategia empresarial, con implicación de la alta dirección y con una comprensión real de cómo Internet estaba transformando mercados, hábitos y relaciones con los clientes.

El titular resume de forma especialmente gráfica aquella tesis: dejar la web de una empresa en manos de alguien sin preparación específica podía ser tan irresponsable como entregarle la dirección financiera. La entrevista insiste también en que la imagen corporativa, la experiencia de usuario y la reputación online ya formaban parte del negocio y que muchas empresas ni siquiera eran conscientes de todo lo que estaban perdiendo por no gestionar correctamente ese entorno.

Otro de los temas interesantes es la experiencia de usuario. Se utilizaron ejemplos de comercio electrónico para explicar que vender online no consistía simplemente en disponer de una web y un proceso de compra, sino en diseñar cuidadosamente toda la experiencia, desde la presentación hasta la entrega del producto. La entrevista termina vinculando esta capacidad de anticipación con la disrupción: observar los cambios en los hábitos de consumo y comprender el signo de los tiempos era una forma de adelantarse a la evolución del negocio.

Vista desde 2026, la pieza tiene interés porque muchas de aquellas cuestiones han dejado de pertenecer exclusivamente al mundo de la web. Con la inteligencia artificial sucede algo parecido: no basta con «tener la herramienta» o delegarla en un departamento técnico; comprender cómo afecta al negocio, a los procesos y a la relación con el cliente vuelve a ser una cuestión de dirección.