Esta captura corresponde a una intervención de Álex de Anta en Els matins, el conocido magazine informativo de TV3 dirigido y presentado en aquellos años por Josep Cuní. El programa combinaba actualidad, entrevistas, tertulias y debates sociales, y se había consolidado como uno de los espacios de referencia de la franja matinal en Cataluña.

La conversación giraba alrededor de una cuestión que entonces comenzaba a preocupar cada vez más a familias y educadores: qué hacer ante una Internet abierta, difícil de controlar y capaz de poner al alcance de cualquier usuario tanto contenidos extraordinariamente útiles como espacios claramente perjudiciales.

La posición defendida en aquella intervención partía de una idea que después aparecería de forma más desarrollada en otras reflexiones y, años más tarde, en Familias puntocom: Internet era algo profundamente positivo, pero precisamente por su potencia exigía educación, criterio y capacidad de discernimiento. La respuesta no debía consistir únicamente en prohibir o filtrar, sino en enseñar a utilizar bien la herramienta y a reconocer aquellos entornos en los que convenía no entrar.

La comparación utilizada era sencilla: una ciudad contiene barrios magníficos y otros lugares en los que uno sabe que no debe meterse. La existencia de zonas problemáticas no lleva a renunciar a la ciudad; obliga a aprender a moverse por ella. Con Internet sucedía algo parecido. Había que aprovechar todo lo bueno que ofrecía la red y, al mismo tiempo, saber protegerse de aquello que podía hacer daño.

Vista desde hoy, la intervención tiene un interés especial porque se produce en una etapa en la que todavía se hablaba fundamentalmente de Internet como espacio: páginas, contenidos, filtros y lugares peligrosos. Años después, la discusión se desplazaría hacia redes sociales, algoritmos, plataformas y ahora inteligencia artificial. Sin embargo, el principio de fondo sigue siendo reconocible: la mejor protección no consiste solamente en levantar barreras, sino en formar criterio.