El directivo híbrido
En 2004 defendía que la dirección empresarial no podía delegar completamente la tecnología en el departamento de IT. Veintidós años después, la inteligencia artificial vuelve a plantear exactamente la misma cuestión.
En 2004 defendía que la dirección empresarial no podía delegar completamente la tecnología en el departamento de IT. Veintidós años después, la inteligencia artificial vuelve a plantear exactamente la misma cuestión.
Quizá el mayor peligro de la inteligencia artificial no esté en las empresas que la desarrollan, sino en que llegue un momento en que ningún gobierno pueda permitirse ser el primero en frenar
Durante años aceptamos el «es el sistema, no me deja» como una frustración cotidiana. Con la inteligencia artificial, aquella excusa adquiere una dimensión mucho más seria. Algoritmos y agentes empiezan a intervenir en decisiones que afectan a personas, empresas y derechos. Podemos delegar cada vez más decisiones en las máquinas, pero queda una pregunta que ni la tecnología ni el lenguaje deberían permitirnos esquivar: cuando el algoritmo decide, ¿quién responde?